RAZONES PARA SER (O NO SER) PORTERO

Unos cuantos años de experiencia me han permitido encontrarme con niños y niñas que a una edad muy temprana desean entrenar y competir como porteros y porteras.

También he tenido (menos, afortunadamente) algunos que tras un tiempo desarrollándose en la portería, han decidido dejarlo.

He dedicado muchas horas a pensar qué motivaciones, intereses e influencias externas puede llegar a tener un niño de 7, 8 o 9 años para decidir ponerse la equipación y colocarse en la portería en nuestro deporte. Y al contrario, qué le empuja, tras haber probado nuestro puesto, a abandonarlo, ya sea para ser jugador o para dejar de practicar hockey. No me interesa, en este caso, el por qué un entrenador coloca a un determinado jugador de su equipo en la portería, si no, qué lleva a un niño a tomar estas decisiones de manera autónoma.


Aquí os dejo mis reflexiones.

RAZONES POSITIVAS PARA QUERER SER PORTERO
  • Imitación de referentes: quizá no sea tan habitual en nuestro deporte, donde los grandes jugadores no suelen ser ídolos de masas, al menos en nuestro país; pero alguna vez, un niño quiere imitar a un portero de la selección o de su club, quizá a un hermano mayor o a otro familiar. Puede ser un buen punto de inicio.

  • Sentido de la responsabilidad: muy extraño, niños que son responsables por encima de lo que corresponde a su edad, que saben lo que un error conlleva, que hacen lo que tienen que hacer para conseguir objetivos; tendrán un punto sumado ante lo que supone el puesto de portero.

  • Sentimiento de “ser especial/importante”: nos encontramos con jóvenes que están cómodos cuando se sienten observados, cuando algo importante depende de ellos, que les gusta ser referente de algo, que sueñan con ser decisivos en un gran momento; sin duda, la portería es su casa.


  • Gusto por el movimiento descontrolado: aquellos niños a los que les gusta tirarse al suelo, saltar, subirse a arboles, columpios, probarse a ver quién salta más, quién lanza más, … el puesto de portero también requiere de un cierto nivel de habilidad gimnástica, de acrobacia y partiendo de esta inquietud por el movimiento “caótico”, se tienen un par de pasos ganados.

  • Mentalidad de deportista individual: niños que disfrutan participando de un deporte de equipo pero que quieren depender de ellos mismos, quieren que su rendimiento sea resultado de los que son capaces de hacer ellos, sólo ellos; y el deportista individual en un deporte de equipo es...el portero

RAZONES NEGATIVAS PARA QUERER SER PORTERO

Las llamo negativas, porque no son la motivación ideal para comenzar en el puesto de portero. Pero pueden convertirse en positivas como punto de partida. Podemos encontrar un gran portero que inicie su andadura por una de estas razones. Por tanto, no hay que descartarlas como entrenador.

  • Huida del puesto de jugador: casi la totalidad de los niños que tienen contacto con el hockey comienzan como jugadores, pero hay algunos que no se sienten cómodos en ese rol, que no mejoran al mismo ritmo que sus compañeros, que tienen menos nivel y buscan otro sitio donde las cosas puedan ser más fáciles: el portero. Es posible que alguno vea esta situación como positiva, pero para mi, colocarse en la portería porque “no me gusta ser jugador” o porque “soy malo como jugador” desde luego, no es la mejor de las motivaciones.

  • Falta de interés por el esfuerzo físico: cuantas veces habremos oido/visto esto, se pone de portero porque no le gusta correr o porque no le gusta esforzarse; puede ser un comienzo, pero con una base poco sólida, si no te gusta esforzarte, no creo que ser portero sea lo tuyo; puede que el “esfuerzo” de un portero sea diferente al de un jugador, pero desde luego, no es menor.

  • Curiosidad por el “ disfraz“: por mi experiencia, la equipación de portero es una de las cosas que más llama la atención de los niños cuando se acercan a nuestro deporte. Esos guantes, esas cosas tan raras que llevamos en las piernas, ¿para que valen?, ¿cómo se ponen?; sin duda, es un arma que debemos usar para que todos los niños “prueben el puesto” y de esta manera, ampliar la base de practicantes en ese ideal proceso de selección (ojalá pudiéramos tenerlo siempre); pero tampoco me parece la mejor de las motivaciones para una carrera deportiva duradera.

  • Necesidad de encajar en el grupo: en muchas ocasiones, en los grupos de trabajo en cualquier ámbito, hay personas que por su forma de ser no encajan en el grupo: otros intereses, diferente nivel de maduración, personalidad alejada de la línea marcada por el grupo, etc. Y puede ocurrir que esos niños, por su deseo de seguir en nuestro deporte, intenten buscar un acomodo dentro del grupo que les permita seguir estando en él, pero siendo diferentes, solución: portero


RAZONES PARA DEJAR DE SER PORTERO
  • Poca o inadecuada atención por parte de sus entrenadores: cuántos porteros habrán abandonado su puesto porque “nadie les hacía caso”. Muchas veces, el miedo de los entrenadores a no tener suficientes conocimientos sobre el entrenamiento de porteros, o el tener que abarcar muchas funciones, lo que les hace centrarse en el grupo más numeroso (los jugadores de campo), hace que lo porteros sean los grandes olvidados en los entrenamientos y competiciones; no tiene objetivos de rendimiento, ni órdenes de cara a los partidos y simplemente reciben un “bien” cuando paran o un reproche, en el mejor de los casos una corrección, cuando les meten gol.

  • Falta de colaboración en su entorno cercano: posiblemente sea el motivo más difícil de atacar desde nuestra posición de entrenadores; familias que no quieren que su hijo o hija juegue de portero porque entienden que no hace ejercicio, que no es una posición vistosa, que le meten los goles o que es un engorro tener que cargar con la equipación. Es nuestra responsabilidad poner en valor la posición de portero, para negar todos esos argumentos a los familiares que no desean ver a su hijo o hija en la portería.

  • Desequilibrio seguridad vs riesgo: tener miedo a la bola es totalmente lícito; en nuestra mano está conseguir que ese portero en formación no abandone su puesto porque sus protecciones no le protegen lo suficiente; en el mismo sentido, adaptemos la velocidad y potencia de los lanzamientos al nivel y edad de cada portero

  • Separación/aislamiento del grupo: nuestra posición favorece la separación del resto del equipo, separación espacial en los entrenamientos, separación temporal en el momento de vestirse y desvestirse y habitualmente ambas en el momento de calentar antes de los partidos; esta situación puede facilitar que un portero quiera estar más “cerca” del equipo y renuncie a la portería a cambio de un puesto como jugador de campo.

  • Inadecuada gestión de la responsabilidad: cuántos porteros habrán abandonado la portería por sentirse responsables de los goles que recibe su equipo; lo que debemos preguntarnos es qué hemos hecho nosotros como entrenadores, para rebajar ese nivel de responsabilidad en lo goles encajados; especialmente traumático para un portero puede ser, sobre todo en etapas de iniciación, formar parte de un equipo que recibe muchos goles por partido; muy importante ayudar a gestionar la autoestima de ese portero.

  • Aburrimiento: por último, pero no menos importante, el aburrimiento de no participar en el juego tanto como le gustaría, de que no “le lleguen” a portería, es decir, el extremo contrario al punto anterior; fundamental reforzar la importancia del portero en estos equipos, hacerle ver que, el que no lleguen a nuestra portería también es responsabilidad suya; caso aparte sería sufrir esta situación en entrenamientos porque en ese caso la responsabilidad es de los entrenadores; debemos planificar tareas en las que el portero intervenga lo máximo posible.


A MODO DE CONCLUSIÓN

En realidad, nuestro deporte rara vez permite elegir quién se pone en la portería y quién no, rara vez nos permite hacer una selección de entre un número elevado de candidatos que quieren ser porteros. Por esa razón, normalmente aceptamos en la portería a quien quiere “ponerse”. Simple. Y desde luego, no es lo ideal, aunque sea en muchos casos lo inevitable.

Mi recomendación, elaborar un trabajo a largo plazo de puesta en valor del puesto de portero:

  • dándole importancia dentro del equipo/club en el que estemos

  • planificando el desarrollo de los porteros a largo plazo

  • atendiéndoles con entrenamientos específicos

  • preocupándose por el mantenimiento de su material

  • buscando la manera de que los porteros de niveles parecidos entrenen juntos, compartan vivencias

  • haciendo visibles a los porteros, realizando entrenamientos específicos a la vez que entrena el resto del grupo, cuando hay familiares en la grada

  • siendo cercanos con las familias de los porteros, valorando el trabajo que desarrollan sus hijos e hijas y ayudando en lo que sea necesario


 

Imagen de cabecera: Óscar Palomero

Imagen 1: Alamy Stock Photo

Imágenes 2 y 3: Pelayo Palacio

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